Desarrollo inmobiliario: ¿Hasta cuándo y cómo?

En un contexto de consumo expansivo en aumento y una progresión de casi una década de buenos ratios en la industria inmobiliaria y de la construcción -apenas interrumpida por unos meses por el efecto contagio de la crisis de fines del 2008- es hora de transformar este marco positivo en condiciones estructurales que derramen la bonanza al acceso de la vivienda, por largo plazo y para todos.

Es que, hasta la fecha, los protagonistas del negocio han sido los mismos. Los que compran, los que venden, son los de siempre.

Aunque en el 2010 se haya registrado sobre 2009 -según el Colegio de Escribanos de Bs. As. por ejemplo- un aumento del 20,5% en las unidades comercializadas, y el esfuerzo salarial para la compra de una vivienda -según el índice CDI- se haya reducido, el negocio está movilizado por apenas una porción del 5% de la población económicamente activa, la punta de la pirámide.

Mientras el crédito hipotecario no aparezca como instrumento dinamizador de la compra-venta de inmuebles, el negocio seguirá siendo sólo protagonizado por los que, de alguna manera, están transformando en inversión inmobiliaria los flujos de una economía que muestra como única alternativa segura y confiable los activos físicos.

Los proyectos inmobiliarios se sostendrán -en un marco inflacionario recalentado- mientras se pueda acompañar con ajuste de precios, los efectos del aumento de los costos de construcción –índice General de la CAC 2010: 26,7%-.

Pero los valores de venta por m2 están llegando al techo histórico y los márgenes del negocio de los desarrolladores inmobiliarios entonces, son cada vez más bajos. No hay volumen, sin mercado. Con bajos márgenes la solución es el volumen. Entonces, hace falta incorporar nuevos compradores. Este es el tema.

Hasta aquí, los desarrolladores han profesionalizado su accionar para sostener el negocio que ya no es para inexpertos.
Esta nueva lógica está obligando a los grandes operadores de este formato a replantear sus estrategias comerciales para cambiar de agenda de inversores amigos que acompañaban normalmente los lanzamientos, a la distribución atomizada de nuevos clientes consumidores finales.

Hoy el desafío es impulsar acciones y políticas que viabilicen soluciones para generalizar el alcance de la vivienda al segmento medio. Esto le daría a nuestro negocio el volumen necesario para seguir creciendo.

Fuente:
Ing. Gustavo Ortolá Martínez, presidente GO Real Estate.
Revista Áreas Globales
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