Jardines en altura

Las nuevas carpinterías permiten agregar vegetación sobre los muros edilicios.

Complementan las terrazas vegetales.

 

Si en las grandes urbes se hace difícil extender los espacios verdes y aumentar la presencia de árboles, por qué no aprovechar las grandes masas de cemento y hormigón y cubrirlas de naturaleza.

En la Argentina, el desarrollo de cubiertas ecológicas está dando sus primeros pasos a partir del desarrollo de las comúnmente llamadas terrazas verdes. A ese modelo de ecología urbana en plena génesis se suma ahora un nuevo sistema que puede plantearse tanto sobre los muros de fachadas como sobre las ventanas de los edificios: los jardines verticales.

La idea fue desarrollada por el Estudio 60.40 Terraza Jardín, bajo la dirección de la arquitecta Alba Guanjajevic y sus colaboradores.

¿Cómo funciona el nuevo sistema? Según cuenta Guajajevic estos jardines se montan sobre una estructura de sostén de hierro galvanizado que se coloca a través de ménsulas sobre los muros.

Pero también, si a este sistema se le agregan correderas, el jardín vertical puede servir de protección solar móvil por delante de ventanas. Sobre la estructura primaria hay que colocar unos bastidores que sostendrán los módulos plásticos de polietileno reciclado (de 67 x 15 x 20 centímetros) que funcionan como los contenedores. Allí se coloca la tierra donde crece la vegetación.

Tanto las terrazas verdes como las carpinterías verticales ofrecen ventajas paisajísticas y medioambientales concretas: por ejemplo, funcionan como aislantes y reguladores térmicos, permiten el ahorro de energía y una mayor producción y renovación del aire, y convierten a vastas superficies edilicias en áreas habitables. Así, los ventanales de un departamento pueden sumar cortinas verdes corredizas que funcionarían como parasoles, reguladores de temperatura y proveedores de oxígeno.

El nuevo sistema complementa las cubiertas verdes, que permite convertir baldosas de terrazas y balcones para cubrirlas de vegetación. Consiste en la colocación sobre las baldosas de un conjunto de módulos plásticos, similares a los que conforman los jardines verticales. Su medida es de 50 x 50 x 10 centímetros.

Según Guanjajevic, dichos contenedores están diseñados con un sistema estanco, de modo de evitar la salida de tierra y raíces, y conforman una pieza única luego de encastrarse unos con otros. En cuanto a su diseño, se diferencian de los contenedores de los jardines verticales por su forma: las bases de estos depósitos se conforman como cascos semiesféricos, con una base cóncava, que permiten la colocación de leca y de ese modo conservan su forma, evitando deformaciones producto del tránsito de personas.

Para evitar la pérdida de agua de lluvia y riego, se planteó un espacio de 25 mm por debajo de los módulos, entre los sectores de las cubetas que no tienen patas de apoyo y el techo, de modo que el agua escurre naturalmente en dirección de los sistemas de drenaje. “Ese espacio inferior de 25 mm también sirve para pasar las cañerías de riego por aspersión (de 20 mm), cuando el cliente requiere riego automático”, puntualiza la autora.

A diferencia del sistema de terrazas verdes, el problema del drenaje de agua en los jardines verticales se planteó a través de un colchón absorbente para que no filtre la humedad, explica la autora. Paso a paso, la colocación comienza con el encastre de los módulos; en segundo lugar se pone la leca, que luego se reviste con un baño de geotextil que la separa de la tierra; finalmente se coloca el pasto. “También hay un cálculo estructural de peso máximo: son 100 kg/m2 cuando está saturado de agua y cuando se lo completa con 15 cm de sustrato”. En caso de querer quitarlo, es fácilmente desencastrable.

“El césped tiene un impacto ambiental diez veces mayor al de una plaza arbolada –explica Guanjajevic–. La disposición de las pequeñas hojas una junto a la otra produce una mayor fotosíntesis, generando más oxigenación. Así se conforma un importante contrapeso con la isla de calor urbano”, quien también puntualiza que este sistema va de la mano con las certificaciones LEED, un conjunto de recomendaciones para los greenbuildings.

En cuanto a los costos, estos también dependen de las cantidades. Las cubetas para cubrir 20 m2 están en un valor de $ 365 por m2. En cuanto a los jardines verticales, los costos dependen de las superficies a intervenir. Para cubrir 3 m2, por ejemplo, la instalación completa está en los $ 6.000. “Esos montos son relativos, ya que depende de la altura a la que se tenga que trabajar”.

Guanjajevic trabajó junto a Matías Kundler, y el arquitecto Bill Marshal como asesor de materialización, más la arquitecta Virginia Laboranti como asesora en paisajismo.

 

Fuente: Dardo Villafañe  – Clarín.

 

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